Las lecciones del emprendedor español que lo dejó todo para irse en moto hasta Nueva Zelanda para recaudar dinero por la investigación contra el cáncer

El aumento de gasto en investigación es una reclamación constante desde hace años y se ha fortalecido ante la situación sanitaria actual. En España, apenas es del 1,24% del PIB, un porcentaje inferior al de otros países del entorno: Italia destina un 1,40%; Francia, un 2,2%, y Alemania, un 3,09%, según datos de 2018 del Banco Mundial.

Josep Coll, un emprendedor catalán, hizo de esta su exigencia y se subió a una moto con destino a la otra punta del mundo bajo el lema «Más investigación, menos corrupción», y con un objetivo: recaudar 24.000 euros.

Coll salió de Sant Feliu de Guíxols, de donde es natural, con destino Bora Bora, una isla situada en la Polinesia Francesa. Ese final da nombre al desafío, Ruta al paraíso, y es el lugar a donde la madre del emprendedor, fallecida de cáncer, siempre había querido viajar.

Los 24.000 euros recaudados se donaron íntegramente a la Asociación Anita, cofundada por el propio Coll tras el fallecimiento de Ana, la hija de uno de sus amigos, también de cáncer. Los fondos se destinaron posteriormente al Hospital Sant Joan de Déu, para financiar el programa de musicoterapia para niños con cuidados paliativos.

«Es el proyecto más complicado que he hecho en mi vida«, reconoce Coll, que explica que sufrió 3 accidentes en carretera y dificultades en Vietnam, donde tuvo que volver su moto y alquilar otra para atravesar el país.

Coll grabó todo el proyecto, que fue publicando en YouTube en diversos capítulos. En ellos conversa con algunas de las personas que le ayudaron a completar el desafío, como la madre de Anita y presidenta de la asociación, Carolina Amado, o Carles Capellades, también fundador de la organización, que perdió a su mujer a causa del cáncer.

«Estoy contento porque creo que Ruta al paraíso deja un legado de reivindicar la investigación que ha llegado», afirma.

El emprendedor sostiene que YouTube es «el mejor invento que ha creado internet, la red social por excelencia» y recomienda a los que quieran empezar que expliquen su lucha en el canal, que se haga con una cámara y un programa de edición asequible y que empiece.

Consejos a cambio de donaciones

Ruta al paraíso no es la única iniciativa solidaria de Coll. El emprendedor ha puesto en marcha Pesadilla en tu startup, con el que atiende a un emprendedor con problemas en su empresa al día durante 45 minutos a cambio de que este haga una donación mínima de 50 euros a la ONG Sense Sostre, que da de comer a personas sin hogar.

Coll ha recaudado para esta organización unos 9.000 euros en total y ha atendido a más de 70 compañías, que en ocasiones han aportado bastante más que el importe mínimo. «Creo que los emprendedores tenemos la obligación de ayudar a aquellos a los que el sistema ha dejado desamparados», reivindica.

En cuanto a la ayuda a emprendedores, Coll organiza también charlas inspiracionales, Rock & Business, en las que explica con banda sonora en directo cómo levantar una startup de éxito con 3.000 euros y «no morir en el intento». Cuenta que es el formato es similar a un monólogo y que, en cierto punto, canta con humor todas las cosas que le salieron mal en su primera startup, Red Points.

Para él, la clave es no dejar que los errores blinden. «Hay muchos socios que salieron rana y nunca cerré la puerta a uno nuevo», explica.

Perderse para volver a encontrarse

Para Coll, Ruta al paraíso fue un duelo: por los hijos y amigos que se han ido por el cáncer, pero también por la salida de Red Points, la compañía que fundó en 2009 y de la que fue presidente hasta 2018.

Cuando salió de la startup, Coll explica que perdió las ganas de volver a emprender, pero las ha recuperado y ya trabaja en su próximo proyecto: otra startup dirigida a la gente que quiera eliminar su huella digital de todas las redes sociales.

Josep Coll recomienda viajar en solitario a todo emprendedor que se sienta perdido. «Cuando hago mentoring y un emprendedor se está hundiendo, lo primero que le digo es que coja un coche y se vaya solo (…), que coja 3 días de aire, que pare un poco el barco, que piense», defiende.

Porque, a veces, es necesario perderse para volver a encontrarse.

Marta Pachón Díaz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll UpScroll Up