Cómo es posible qué el mercado de las OPV crezca a un ritmo tan vertiginoso que incluso rivalice con la euforia de 1999

No es solo sensación tuya — las salidas a bolsa están en niveles más propios de 1999.

Las OPV no habían despertado tanto entusiasmo por parte de los inversores desde el año 2000, cuando se estrenaron en el selectivo estadounidense compañías como GeoCities y eToys.com.

Cuando DoorDash y Airbnb salieron a bolsa la semana pasada sus precios se dispararon durante su primer día de cotización un 86% y un 113% respectivamente. La media de este año se sitúa en retornos del 41% en la primera jornada, de acuerdo con datos de la Universidad de Florida recopilados por el experto Jay Ritter: se trata del porcentaje más alto desde el año 2000, cuando esa cifra se situó en el 56%.

El récord se registró en 1999, con un 71%.

En todo caso, el mercado de las OPV ha registrado cifras asombrosas este año, con casi 430 estrenos en el parqué, unas cifras no vistas desde el año 2000, sumando en total un valor de 160.000 millones de dólares, récord histórico, según los datos de Dealogic.

La dinámica que alimenta la euforia en este mercado presenta varios matices, pero mientras los inversores particulares se pelean por comprar pequeñas cantidades de acciones de rápido crecimiento y los cazadores bursátiles aprovechan el momento, las valoraciones se inflan y algunos expertos vuelven a hablar de una posible burbuja.

Después de un inicio de año complicado llegó toda una oleada

Incluso tras un comienzo complicado por el efecto del COVID-19 se han conseguido batir varios récords. Todavía quedan algunas semanas por delante y varias salidas a bolsa por ejecutarse, el total de emisión de acciones que cotizan en los Estados Unidos supera los 515.000 millones de dólares (cerca de 430.000 millones de euros al tipo de cambio actual) tras 1.440 operaciones, cifras récord en los últimos 20 años.

Business Insider ya analizó en un artículo previo el auge de las transacciones de valores convertibles y derivados que condujeron a una emisión récord de capital riesgo en mayo, cuando las empresas que estaban capeando bien la pandemia aprovecharon la recuperación del mercado respaldada por los estímulos para fortalecer sus balances con acciones en lugar de aumentar aún más su carga de deuda.

Pero con los impactos sísmicos en los mercados y las perspectivas de negocio de las empresas, por no mencionar el ajuste del paradigma del trabajo en remoto, las OPV todavía se encontraban en una fase de calma. De los 72.000 millones de dólares en emisiones de capital riesgo en mayo, menos de 5.000 millones de dólares procedieron de salidas a bolsa.

Sin embargo, desde junio, las salidas a bolsa rugieron de nuevo. Empresas como la cadena de supermercados Albertsons, el proveedor de almacenamiento en nube Snowflake y la plataforma de desarrollo de juegos Unity Software efectuaron enormes lanzamientos.

El aumento de las OPV se ha acelerado especialmente en diciembre, normalmente un mes más tranquilo para las salidas a bolsa. Además de las megaofertas de DoorDash y Airbnb, otras compañías multimillonarias como C3.ai, Affirm y Wish han empezado a cotizar o podrían hacerlo antes de que acabe el año.

Una carrera de locura hacia los mercados públicos

Los números récord de compañías que quieren empezar a cotizar se deben, en parte, a una cuestión de tiempo.

A pesar de las malas cifras económicas que rodean la pandemia, los mercados de valores se han recuperado y siguen subiendo. El índice S&P 500, por ejemplo, ha vuelto a alcanzar máximos históricos.

Esto es así gracias a los estímulos de la Reserva Federal estadounidense (Fed) y los tipos de interés cercanos a cero, así como el desarrollo de la vacuna y los resultados de las elecciones presidenciales en EEUU, que también han aportado claridad y dotado de optimismo a los inversores.

Los unicornios han permanecido en manos privadas porque las firmas de inversión han dado unas mejores condiciones y valoraciones que los mercados públicos en los últimos años, según explica Kristin DeClark, codirectora de mercados de capital en América de Barclays, en declaraciones a Business Insider.

Su compañía ha trabajado en algunas de las operaciones más grandes del año, incluidas los de Unity Software, DoorDash y Airbnb.

Para las compañías maduras que han estado esperando el momento adecuado, la situación actual es interesante. Y los inversores las están recompensando.

«Muchas de estas compañías se prepararon para salir a bolsa en diciembre si los mercados eran favorables, y esto ha pasado, así que están dando el salto una detrás de otra», cuenta DeClark. «Hay un gran número de compañías que han permanecido en manos privadas durante mucho tiempo, que tienen un crecimiento y rentabilidad significativa y ahora están entrando a los mercados públicos y funcionando muy bien».

Las tecnológicas son las que más han llamado la atención y las que tienen los precios más altos, pero otros han impulsado también el récord de las OPV.

En un año definido por la emergencia sanitaria, las salidas a bolsa de compañías relacionadas con la salud —las biotecnológicas, en concreto— también han atraído la confianza de los inversores, mientras que otros sectores se han visto más afectados por la pandemia.

Hasta el lunes, 89 cotizaciones en el sector de la salud sumaron 22. 700 millones de dólares en volumen de negocios, un 150% más que en 2019 y estableciendo un nuevo récord histórico para el sector, según Dealogic. Las negociaciones de acciones del sector biomédico y farmacéutico representan más del 80% de la actividad.

«Las OPV de biotecnología, al no tener grandes nombres, no han atraído tanta atención y son, de media, más pequeñas. Pero representan una gran parte de los acuerdos de este año», comenta Ritter a Business Insider.

Y por supuesto, las SPAC (las empresas que tienen intención de recaudar capital para la potencial fusión o adquisición de otra empresa o startup) han resurgido y también baten récords: las firmas conocidas en Estados Unidos como «de cheque en blanco» han protagonizado 230 OPV y han recaudado 63.500 millones de dólares: ambas cifras muy por encima de los registros más recientes, según datos de SPAC Research.


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El precio se dispara y los expertos empiezan a hablar de burbuja

Pero el boom de las OPV no es solo por el valor del contrato de las compañías. También se debe a la gran bienvenida que los inversores reciben cuando su apuesta empieza a cotizar.

El 41% de retorno medio el primer día de cotización —sin contar con las SPAC, las acciones con precios inferiores a un dólar, fondos cerrados u otros activos alternativos— es más del doble que la media de las 3 últimas décadas, de acuerdo con la investigación de Ritter. El aumento de los precios se está produciendo a medida que más compañías implementan métodos de valoración basados en subastas, en un intento de no perder dinero.

Varios factores alimentan esta tendencia.

Para empezar, muchas familias adineradas estadounidenses han prosperado durante la pandemia: sus ahorros han crecido. Los restaurantes y los viajes ya no son una opción, lo que deja muy pocas opciones de ocio en la mesa. Los costes han caído mucho y eso está influyendo en los mercados de valores, señala Ritter.

Además, está el efecto Robinhood. En pleno cierre de las industrias del deporte y el entretenimiento, mucha gente acudió en masa a los mercados de valores.

A eso se suma que plataformas de comercio electrónico como TD Ameritrade e Interactive Brokers han visto un récord en sus volúmenes de trading. Los expertos dicen que estas representaron un 20% de toda la actividad en la primera mitad del año, frente a un 15% en el anterior.

Pero los inversores particulares tienen la costumbre de buscar en las acciones de gran visibilidad. Se lanzaron a por JCPenney y Hertz cuando estas pasaron por momentos difíciles y han ayudado a empujar las acciones de Tesla a sus máximos históricos.

Compañías como DoorDash y Airbnb están también en su punto de mira.

Pero el efecto se ve agravado por la clase de comerciantes que no buscan que la compañía en cuestión tenga un nombre o buena reputación, sino un impulso. El comercio de momentum, a menudo ejecutado mediante algoritmos, puede exagerar las oscilaciones de los precios.

«Parte de la actividad de compra de estos traders frecuentes ha hecho subir el precio de las acciones de alta visibilidad. Entonces, eso promueve este tipo de inversión, que aúpa los precios aún más. Así es como se forman las burbujas«, dijo Ritter.

Para compañías como DoorDash y Airbnb, la tendencia se acentúa aún más porque no hay tantas acciones.

Eso es, en parte, porque han permanecido más tiempo en el sector privado, han reunido más capital y tienen menos que vender en su oferta pública. Solamente se negocian públicamente en torno al 10% de las acciones de DoorDash, por ejemplo.

También es porque ha habido un aumento significativo de las acciones destinadas a los mayores inversores.

Mientras que en años anteriores los 10 principales inversores podrían haber representado el 35% de las acciones asignadas en una gran OPV, ahora el porcentaje se acerca más al 50%, o incluso al 60%, según DeClark.

El aumento de la concentración entre los inversores institucionales significa que menos acciones se negocian en mano el día que sale a Bolsa y el resto del mercado está lucha por obtener una porción más pequeña del pastel — especialmente en el caso de Airbnb.

«Hay un desequilibrio técnico entre la oferta y la demanda que se produce después de la OPV porque el tamaño de los acuerdos es menor y las asignaciones están más concentradas, por lo que hay menos acciones para comprar», dice DeClark.

Algunos, como Ritter, cuestionan si esta subida es más un espejismo de mercado que un oasis. ¿Vale Airbnb 82.400 millones de euros, más que Marriorr, Hiltosn y Hyatt juntos? ¿Es DoorDash una compañía de casi 50.000 millones de euros, cuando solo hace 6 meses estaba valorada en tan solo 13.000?

Ni siquiera su CEO, Tony Xu, se lo cree realmente. Este ha dicho en declaraciones a Reuters que la compañía fijó el precio de su OPV en línea con lo que creían que estaba justificado: 84 euros por título o 32.100 millones.

«Fijamos el precio de nuestras acciones en un punto en el que no tuviésemos que sacar hasta el último dólar de la mesa, pero en el que sintiésemos que es un verdadero reflejo de nuestros fundamentos«, dijo a Reuters.

Pero el sentimiento significa poco para la multitud que cree que «las acciones solo suben», y en 2020 ha sido difícil demostrar que se equivocan.

Alex MorrellBusiness Insider

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