¿Miedo a perder el trabajo? El futuro es de los valientes

Esta es una frase que lleva acompañándome muchos años de mi vida. Y me encanta. Porque es verdad que en ocasiones surge el miedo a perder el trabajo, pero  el futuro es de aquellas personas que saben ver con valentía las oportunidades, que saben vencer la desesperanza y el pesimismo para seguir adelante.

Todos nos afanamos en mirar a través de la tormenta para saber qué vendrá después. ¿Qué pasará después del COVID? ¿Cómo será el nuevo mundo al que nos enfrentamos? La respuesta es clara y realista: Nadie puede tener ninguna certeza.

Hace años, observamos cómo se habían producido los primeros atisbos de inversión de la globalización. En un artículo de The Economist (que probablemente ahora no encontraría), se hablaba de que había industrias que durante los 80 y los 90 estuvieron localizadas en países con mano de obra más barata, pero que por varios motivos habían vuelto a instalarse en la vieja Europa.

Según aquel artículo, los motivos eran varios. Por un lado, la diferencia de los salarios y la mano de obra: ya no eran tales como antaño, y en muchos casos no justificaban la descarga y deslocalización completa de toda una planta (sobre todo cuando había que añadirle los costes de transporte). Otro de los motivos era que, al automatizar la mano de obra, el profesional que acompañaba esa automatización ya era cualificado, y por lo tanto necesitaban perfiles que estuvieran educados en Europa. Esos perfiles eran accesibles y estaban dispuestos a trabajar, además de que culturalmente eran mucho más afines para las empresas. Por lo tanto, poco a poco, algunas unidades de fuera de Europa se volvieron a implantar aquí.

Miedo a perder el trabajo por la crisis post-COVID

La crisis Post-COVID va a transformar profundamente muchas industrias. Algunas de ellas cambiarán tanto que serán casi irreconocibles, y es probable que en los meses siguientes a los que nos encontramos, muchas personas tengan que salir mediante despidos temporales e incluso indefinidos.

En este artículo de La Vanguardia, Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EE.UU. en España, habla sobre las oportunidades que dejará esta crisis del COVIDTambién habla de la importancia de despedir para potenciar la movilidad de los empleados, cosa que me parece una buena reflexión.

Sentir miedo a perder el trabajo es algo muy humano, pero yo creo que hay algo mucho peor: que te releguen o te esquinen, sobre todo cuando estás en un sitio donde tus capacidades no se ajustan al cien por cien a las necesidades.

“Lo peor que te puede pasar en la vida no es que te despidan, es que te arrinconen”

Y este no es un supuesto nacido de la crisis del coronavirus, sino que resulta mucho más común de lo que nos gusta pensar. De hecho, surge de estructuras de trabajo tan rígidas como las que imperan en nuestro país. Si alguien dentro de tu círculo te contara que le han echado más de tres veces, ¿no te parecería extraño? Salvo que se dedique a trabajos de altísima rotación, el despido no es lo más común. Las personas suelen irse de una empresa cuando ya no están a gusto, o incluso eligen cambiar de proyectos, pero si les echan será una o dos veces en su vida, no mucho más.

Esto sucede porque las empresas no recurren al despido. Despedir debería ser la solución inmediata cuando esa persona ya no encaja en un sitio, mientras que las organizaciones, quizás porque creen que el despido puede ser muy duro para esa persona y su familia, y que volver a encontrar trabajo y reinsertarse será demasiado difícil, lo mantienen allí, incluso cuando no es el recurso más óptimo. Y esta decisión de no-despido, lejos de benevolente, resulta mucho peor. Las empresas suelen situar a estas personas en labores de menor responsabilidad o en sitios donde creen que puede ser útil para que no molesten tanto, recurre al despido solo en casos de extrema necesidad, cuando alguien claramente no encaja o resulta una incomodidad o molestia para el equipo.

¿Es entonces perder el trabajo lo peor que te puede pasar? La respuesta es no.

“Al quedar arrinconado, el talento no tendrá ni los recursos ni el aprecio para 

desarrollarse. 

Y poco a poco, su capacidad y confianza se irán marchitando hasta incluso llegar a extinguirse.” 

Por eso no hay que tenerle siempre miedo al despido, porque puede ser necesario para flexibilizar el mercado de empleo. Y porque puede conducirte hacia nuevas oportunidades profesionales.

La adversidad lleva a la oportunidad

Yo soy muy optimista. En toda esta situación veo una gran oportunidad.

Es cierto que las empresas van a despedir, pero despedirán no sólo a los que estaban en peor situación, sino también a aquellas personas que estaban bien ubicadas. ¿Y dónde está la oportunidad? En que cuando las empresas vuelvan a contratar, lo harán buscando a profesionales que se adapten a sus necesidades. Entonces no importará el pasado, sino el futuro de lo que necesitan.

Y si nos remontamos a la historia, no es la primera vez que pasa. Esto ya sucedió con la creación del sector digital, que nació de la nada y se construyó a base de perfiles muy variados, muchos de los cuales se habían quedado sin trabajo por causa de la crisis del ladrillo. Gente que había salido de otros sectores, en los que, o bien no se habían hecho tan fuertes (porque si no, no se hubieran ido de allí nunca), o bien creían que su camino estaba truncado.

El sector digital se llenó de exploradores, de aprendices, de personas que fueron valientes y que hicieron suyo su futuro.

Por lo tanto, creo que la aparición y reformulación de los sectores que van a verse afectados por la actual crisis, se realizará con un perfil parecido a esos emprendedores que crearon el entorno digital. Se hará de los valientes, de aquellos que durante la etapa del confinamiento y los meses posteriores, en lugar de quedarse en casa lamentándose, se dedicaron a aprender, a estudiar, a adaptarse y a entender dónde están las nuevas oportunidades.

Y me diréis: ¿cuáles serán las características y las oportunidades que se abrirán?

Pues os diré que son precisamente las personas que conocen cada uno de estos sectores los que pueden predecir, antes que nadie, hacia dónde soplará el nuevo viento:

  • Los que estén en el mundo de los productos de consumo serán capaces de intuir antes que nadie el cambio de consumo
  • Los que estén en el sector inmobiliario verán antes que nadie el cambio en los intereses del sector inmobiliario
  • Los que estén en el sector económico entenderán antes que nadie las dinámicas de cambio del sector económico

Y si estos profesionales son capaces de sumar a ese cambio las herramientas tecnológicas y sociales que serán necesarias para ese cambio, no tengo ninguna duda de que serán los primeros de la fila.


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Una historia real y valiente

Para terminar, quiero compartir contigo la historia de N. Creo que su testimonio sirve para ilustrar esta valentía de aprovechar las oportunidades y afrontar el futuro con motivación, de forzar el cambio en lugar de esperar con miedo a perder un empleo que ya no motiva: 

“Ayer hablando con X le decía que te escribiría para contártelo. Hace 15 días comuniqué en mi empresa que me marchaba para emprender un nuevo camino. Me voy en una situación complicada de mercado, pero con mucha fuerza e ilusión por empezar de nuevo algo que llevaba tiempo queriendo hacer. Era ahora o nunca…. 

En todos estos días de despedida me han venido muchas cosas a la cabeza: miedos, dudas sobre si había tomado la decisión correcta… entonces, me acordé de tu libro Ahora o Nunca, y releyéndolo, volvía otra vez a convencerme de que la decisión era la correcta. Sé que será difícil, pero más difícil sería no haberlo intentando nunca. La gente me dice “que soy una valiente”, y yo les digo que los valientes son los que se conforman con algo que no les llena y no intentan conseguir algo mejor, porque hay que ser muy valiente para vivir con ese peso todos los días. 

Dejo mucho atrás y pierdo mucho, pero en realidad estaba metida en una jaula de oro que no me permitía explotar todo mi potencial. Estoy segura que ganaré en muchas otras cosas. Sé que será difícil, pero no me preocupa si es posible. Tendré tu libro en la mesilla durante los primeros meses, porque estoy segura que en momentos de duda y debilidad, que los tendré, me ayudará a convencerme de que he hecho lo correcto. 

Un abrazo fuerte y estamos en contacto,

A veces el cambio puede asustarnos porque nos obliga a salir de nuestra zona de confort, pero recuerda: el despido no siempre es lo peor. Lo peor es seguir en un sitio donde no eres valorado o que no te proporciona seguridad. Confía en tu talento, sé valiente y aprovecha para convertir las adversidades en nuevas oportunidades.

Arancha Ruiz

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