¿ESTOY LISTO PARA EMPRENDER?

Aaaaaaayyyy, me imagino a más de uno dándole vueltas a esa bendita pregunta: ¿tengo lo que se necesita? ¿Realmente estoy listo para emprender? ¿Qué me hace falta? ¿Cuál será el momento perfecto para hacerlo?

Parceritos, ojalá tuviéramos todas las preguntas resueltas cada vez que vamos a tomar una decisión trascendente en la vida. Ojalá alguna vez se nos fuera ese verraco miedo que sentimos en el estómago y la incertidumbre no nos quitara el sueño ome.

Pero no, así no es la cosa con la vida. Ninguna decisión de esas que marcan un antes y después en nuestra existencia es fácil de tomar.

Cómo saber si uno está listo para emprender

Todas las grandes decisiones llevan consigo una dosis de duda, temor e incertidumbre ni la más verraca, entre esas, la de saber si uno realmente está listo para emprender, para mostrarle al mundo sus ideas y lanzarse en el arriesgado camino de abrirse un lugar en el mercado.

Aunque uno no puede esperar tener todo fríamente calculado para tomar una decisión, sea esta o cualquier otra, sí hay que tener algunos aspectos aterrizados y no dejarse llevar solo de la emoción.

Además, porque cuando hablamos de emprender estamos hablando de una decisión que se convertirá en el eje de nuestra de vida y, posiblemente, en el sustento de nuestras familias; una decisión en la que volcaremos toda nuestra energía y que se convertirá en nuestro proyecto de vida.

¡Claro que estoy listo, yo tengo unas ideas buenísimas!

Parcero, qué maravilla ome. Me encanta que la gente tenga ideas, que sea creativa, que no se quede quieta, que siempre esté pensando la forma de cambiar lo establecido y de mejorar lo que ya existe.

Tener una mente que es una máquina de ideas es tener un verdadero tesoro. Sin embargo, tener ideas disruptivas o novedosas no significa necesariamente estar preparado para emprender.

Para que un emprendimiento sea exitoso no solo hay que tener buenas ideas, sino que se requiere dejar a un lado la ilusión y aterrizar los sueños a la realidad.

Danny, para vos qué es un emprendimiento exitoso

Cuando hablo de emprendimientos exitosos no me refiero a ser Apple, Google o algunas de las marcas que siempre admiramos, sino de aquellos que, aunque pequeños, logran mantenerse en el tiempo y tener un mercado consolidado.

Y es que con las ideas pasa algo que es conocido como el sesgo de la certeza y es cuando uno se cree dueño de la verdad y que siempre tiene la razón, entonces, asimismo pensamos que nuestra idea, producto o servicio es lo máximo y que todo lo mundo lo va a querer tanto como lo queremos nosotros.

La realidad parceros es que, aunque a la mamá, el papá, la novia, el novio y a uno le parezca que la idea es maravillosa, no significa que el resto del mundo va a pensar lo mismo.


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Una idea creativa no siempre es suficiente para emprender

No quiere decir parceros que la idea no valga. Al contrario, la idea es la semilla, el fuego del futuro negocio, solo que debe ser regada con un plan de acción que parta de la realidad para lograr que germine y sea lo exitosa que nosotros soñamos.

Cuando uno conversa con amigos que han tenido emprendimientos que no prosperaron reconocen que se dejaron llevar solo por la emoción y que no estaban preparados para asumir lo que significaba emprender.

Para saber si se está preparado para emprender, más allá de tener todo fríamente calculado, parametrizado y proyectado, es importante saber si estamos listos para superar la frustración, que nos digan mil veces que no, que nos critiquen, que otros nos endosen los verracos miedos que ellos tienen.

Y esa seguridad la da o una confianza excesiva (y por lo mismo, poco objetiva), o la tranquilidad de tener un cierto grado de consciencia sobre lo que significa emprender, sin olvidar, claro está, que nadie está 100 % listo para enfrentar la incertidumbre que implica ser emprendedor.

Danny, cómo saber que ha recibido el llamado y está listo para emprender

Muchas veces tomamos decisiones de este tipo llevados por un impulso: estamos cansados del trabajo, no nos aguantamos a los compañeros o al hijuepucha gerente y soñamos con el idílico paraíso de ser nuestros propios jefes y trabajar desde una hamaca (como muchos se imaginan que es la vida del emprendedor).

En medio de la pesadilla que vivimos cualquier panorama que lo aleje a uno de esa realidad es sumamente atractivo, entonces confundimos el verraco aburrimiento con un deseo profundo de seguir nuestra vocación y de lanzarnos al mágico mundo del emprendimiento.

Sin embargo, es posible que se trate de un simple hastío que se puede resolver cambiando de trabajo, hablando con el jefe, poniéndoles límites a los compañeros y no necesariamente embarcándose en un emprendimiento.

Cómo convertir una idea en un emprendimiento rentable

Parceros, si existe un verdadero deseo que se alinea con tu propósito de vida y que responde a una oportunidad de mercado, puedes darte por bien servido porque, muy posiblemente, con el empeño que le da a uno dedicarse a su pasión, puedes tener en tus manos la posibilidad de embarcarte en un emprendimiento exitoso.

Aunque la fórmula del éxito no existe, es muy probable que, teniendo esta mezcla de circunstancia positivas, realmente estés preparado para emprender.

Además de todo esto que significa un amplio terreno ganado, es bueno que evalúes factores más “racionales” que te ayudarán a aterrizar tu idea y, de ser necesario, a ajustar tuercas a tiempo. Eso sí, de una vez les digo, cuando uno emprende siempre va a tener una que otra tuerca suelta, jejjeje.

¿Cuál es la verdadera razón por la que decides emprender?

Responde a consciencia esta pregunta. Revisa si realmente existe una motivación superior a huir de tu empleo actual o de querer ser millonario por ser millonario.

Digan lo que digan, parceros, la motivación de la plata no es suficiente, por más materialista que uno sea, en el camino del emprendimiento puede terminar encontrando formas más rentables y sencillas de ganar dinero.

Entonces, si esta es la única motivación, es posible que ante la primera dificultad mandes todo al carajo, se te estallen las pepas o empieces a renegar por haberte metido en semejante vacaloca.

En cambio, cuando tú emprendes guiado por una misión, por un impulso superior, te cargas de una energía poderosa que es la que, finalmente, te impulsa a batallar las posibles dificultades que encuentras en el camino y te empuja a seguir adelante.

Y cuando empiezas a darte cuenta de que el producto o servicio que ofreces realmente está generado un cambio positivo en la gente y te está permitiendo cumplir eso que llamas tu misión, uuuuuffff, parcero, eso es el éxtasis, es un verdadero regalo de la vida ome.

¿Cómo están tu resistencia a la frustración y tu disciplina?

No solo de su pasión vive el emprendedor, y aunque yo soy de los convencidos de que la pasión es la gasolina que ayuda a no desfallecer, habrá momentos en que la rutina, los constantes no, las puertas cerradas y las bajas ventas logren minarle la moral a cualquiera.

Y como todo en la vida, también llegarán días de tedio en los que te preguntes cómo carajos renunciaste a un empleo estable y hasta empieces a pensar que el hijuepucha tu jefe no era tan malo como creías.

Es allí cuando te debes armas de valor, de perseverancia, constancia y disciplina para no desfallecer, para mantener el ánimo arriba o, en su defecto, para poder seguir aunque no tengas ni una pizca de entusiasmo.

Pilas con los consejos «bienintencionados»

Todo emprendedor, soñador y visionario debe enfrentarse a una marea de críticas ajenas y a tener que escuchar y recibir “consejos bienintencionados” que están cargados de miedos ajenos y que pueden hacerte dudar…

Si en esos momentos tú tienes el ánimo en el piso o las defensas emprendedoras bajas, corres el riesgo de dejarte llevar por la avalancha de negativismo porque lo que te dicen muchas veces puede ser cierto, nadie está hablando de un futuro color de rosa, pero el hecho de que otros no hayan sido capaces de asumir el riesgo no significa que no puedas hacerlo tú.

Pero no puedes permitir que eso suceda. Debes ser capaz de decirles a todas esas personas, ya sea en su cara o, al menos, en tu mente, “gracias, pero esos miedos son tus miedos, no los míos, y tomo la decisión de no aceptarlos”.

¿Qué tan flexible eres?

Cuando se trabaja para alguien más, por lo general, hay claridad en las labores que uno debe realizar. Hay una agenda estructurada, todo está planeado y a ti te toca responder solo por una parte de ese gran monstruo que es la empresa.

Sin embargo, cuando se es emprendedor la incertidumbre hace parte del día a día. Los planes cambian, la agenda está supeditada a la de los clientes, no hay una planeación estricta y hay que estar dispuesto a hacer cosas que a uno no le gustan o que nunca en su vida imaginó que a todo un empresario le tocara.

Enamórate de tus ideas, pero no te aferres a ellas

Además, es muy posible que con el tiempo tu producto o servicio deba sufrir cambios para alinearse con lo que el mercadeo te pide y no puedes aferrarte al amor que le tienes a tus ideas.

Tampoco significa que debas andar como una veleta resolviendo caprichos puntuales, pero ten la seguridad que lo que emprendes hoy irá cambiando con el paso del tiempo y ese cambio siempre será para bien.

Así que parceros, es importante que evalúen qué tal andan de flexibilidad para saber si están preparado para emprender, para adaptarse a las circunstancias y para responder con agilidad y cabeza fría a los sucesos inesperados.

¿Qué hace a tu emprendimiento diferente a los que ya existen?

No estamos hablando de descubrir la fórmula de la nueva Coca-Cola o de crear zapatos voladores, pero sí es importante detectar si la llegada de ese producto o servicio al mercado va a traer una propuesta diferente a lo que ya existe o si será una más en la larga lista de posibilidades.

Una cosa es abrir un negocio, otra es emprender. Lo primero se puede dar por una oportunidad del momento: están rematando contenedores con productos chinos a precio de huevo, entonces veo una oportunidad de venderlos y ganar el triple de lo que me invertí.

Pero emprender implica proyectar una permanencia en el tiempo, abrirse un espacio en el mercado, posicionar una marca, consolidar un equipo de trabajo bien preparado y atesorar un grupo de personas dispuestas a comprarme a mí y no a mi competencia.

¿Por qué van a comprarte a ti y no al vecino?

Entonces, ¿por qué esas personas van a comprarte a ti y no al del negocio de al lado? ¿Cómo vas a lograr robarte una tajada del pastel? ¿Qué te va a hacer destacar entre la oferta ya existente?

Parceritos, no tienen que pensar en nada del otro mundo, en cranearse el producto supeinnovador ni nada por el estilo.

Pueden vender un producto normal, de buena calidad, atractivo que tal vez no marque la diferencia con lo que ya existe en el mercado, pero la magia estará en la historia que construyan alrededor de él, en la mística que le impriman, en la personalidad que le otorguen y en saber comunicarlo.

Lo siento, nunca estarás listo para emprender

Así es parceros, el momento adecuado para poner en marcha un emprendimiento no existe. No pueden esperar a tener todo controlado.

Sin embargo, es clave que evalúen cómo están con respecto a todo lo anterior porque, por lo general, cuando alguien quiere emprender se le habla del plan de negocios, del mercadeo, de finanzas, pero no sobre esas características y fortalezas, las famosas soft skills o habilidades blandas, que muy son claves.

Antes de cerrar por hoy quiero compartirles dos grandes consejos que les ayudarán a disfrutar de este apasionante, pero retador proceso de emprender:

Rodéate de personas que te inspiren y refúgiate en quienes te impulsen

Deben empezar a ser selectivo con las relaciones que cultivan. Con esto no quiero decir que se cierren a las críticas, que no escuchen la opinión fundamentada de otras personas o que se limiten a ser amigos solo de quienes los alaben y sean su propio equipo de porristas.

No, no tienen que ser así de radicales ome, pero cuando crean que están preparados para emprender es importante que se rodeen de personas que les ayude a crecer a nivel personal, profesional, intelectual, financiero y espiritual.

Lean libros inspiradores, aprendan del ejemplo de otros, vean videos, lean artículos que los enriquezcan, que les demuestre que sí se puede y, de paso, les enseñen cómo hacerlo.

Hay que tener el ánimo arriba y saber capotear a los pesimistas que siempre ven en vaso medio vacío. Recuerden que cada quien habla desde su experiencia y que eso no debe determinar la tuya.

Levántate, sacúdete el polvo y corrige los errores

Te vas a equivocar y no porque seas malo, sino porque nada está escrito sobre piedra. Cuando esto suceda no te quedes en el problema ni cuestiones la decisión que tomaste.

La mente puede jugarte muy malas pasadas y hacerte creer que el verdadero error fue haberte metido a emprender. Pero no es así, no dejes que te gane.

El mundo del emprendimiento se basa en un permanente ensayo – error, por eso debes ser flexible contigo y con las circunstancias, ser capaz de reconocer que te equivocaste, seguir adelante y ajustar lo que sea necesario.

Parceros, el mundo necesita gente con ideas, inquieta, apasionada con lo que hace, así que pa delante siempre.

Un abrazo ome.

Daniel Tirado

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